descubierto.
¿Tiene fiebre? ¿Dolores? ¿Se ha caído?
Esta vez Javier me llamó.
—Elena, ¿por qué me estás interrogando así?
—Porque acabas de pedirme que interrumpa mis vacaciones. Me gustaría saber qué está pasando.
Suspiró.
—Mamá está muy débil. Dice que tiene mareos. No quiere quedarse sola.
—¿Dónde está Antonio?
Antonio era el marido de Carmen.
—Con ella.
Guardé silencio unos segundos.
—Entonces no está sola.
—Sabes perfectamente a qué me refiero.
-No. Precisamente no lo sé.
Javier se quedó callado.
Después dijo:
—Pregunta por mí. Y por ti.
Esa última