Diez minutos antes de casarme, mi prometido me pidió que renunciara a la casa que yo había pagado

Podemos hablar de esto en privado.

—Tu familia eligió este momento porque creyó que yo no me atrevería a negarme en público. Así que hablaremos en público.

Su rostro se endureció.

—¿Qué pretendes conseguir?

—Nada.

Dejé el ramo sobre una silla.

—Ya lo conseguí. Ahora todos saben quiénes son.

La madre de Daniel se llevó una mano al pecho.

—Nos estás humillando.

—No. Yo solo puse el sonido. Las palabras son suyas.

Mi madre se levantó por fin.

Caminó hacia mí con el rostro desencajado.

Durante un segundo pensé que