bocado.
A medianoche llamó a Mariana.
Su hermana llegó media hora después.
Leyó el documento y soltó una palabra que Laura no repetía delante de sus hijos.
—Esto no es normal —dijo Mariana—. Ricardo no aparece en cuatro años y de repente quiere la custodia. ¿Por qué?
La misma pregunta atormentó a Laura toda la noche.
A la mañana siguiente decidió faltar al trabajo por primera vez sin que ninguno de sus hijos estuviera enfermo.
A las diez y veinte sonó el timbre.
Ricardo estaba detrás de la puerta.
No