años ocultándoles.
PARTE 3
—Papá dijo que tú nunca estás y que por eso un juez podría decidir que vivamos con él.
Diego lo soltó de golpe.
Laura dejó la hoja sobre la mesa para que sus hijos no vieran cómo le temblaban las manos.
—¿Les dijo algo más?
Sofía asintió.
—Que en Querétaro tiene una casa grande. Que allá podríamos tener cuarto propio, una computadora nueva y una escuela mejor.
Laura sintió una punzada en el pecho.
No por la casa.
Ni por la computadora.
Sino porque durante años