Trabajaba hasta doce horas al día y todavía aceptaba un segundo empleo porque temía volver a ser pobre con dos niños pequeños. La noche que mis gemelos de 9 años me recibieron con pasta quemada y dijeron “Hoy cuidamos nosotros de ti”, algo dentro de mí se rompió. Pero mi llanto cambió por completo cuando entendí por qué habían limpiado la casa con tanta desesperación…

—¿Cuántas?

—No llevaba un registro.

—Nosotros sí.

Patricia colocó una hoja sobre la mesa.

—Según mensajes, registros escolares, fechas de convivencia y comunicaciones entre los padres, hubo periodos de siete y nueve meses sin una sola visita.

Ricardo miró a Laura.

—Eso no significa que no los quiera.

—Nadie está discutiendo sentimientos —dijo Patricia—. Estamos discutiendo responsabilidades.

Después llegaron las transferencias.

Mes tras mes.

Pagos incompletos.

Meses vacíos.

Promesas incumplidas.

Y finalmente las pruebas de que su situación económica había cambiado hacía bastante tiempo.

El abogado de Ricardo pidió hablar