en privado con él.
Cuando regresaron, su actitud era distinta.
Ya no sonreían.
Sin embargo, Ricardo todavía tenía un argumento.
—Laura deja solos a los niños.
Laura sintió que el estómago se le cerraba.
Patricia colocó otra carpeta sobre la mesa.
Ahí estaban los horarios de doña Carmen.
Las declaraciones de Mariana.
Los registros de salida de la escuela.
Laura no había hecho todo de manera perfecta.
Ninguna madre podía hacerlo.
Había días en que llegaba tarde.
Había cenas recalentadas.
Uniformes planchados de madrugada.
Festivales escolares a los que no