Toda la familia estaba reunida para celebrar el ascenso de mi esposo cuando él apareció besando a su amante y, delante de más de 30 testigos, dijo: “Estoy cansado de este matrimonio”. Yo permanecí en silencio mientras mi suegra observaba una maleta que él ya había preparado. A la mañana siguiente, ella puso un documento frente a …

se convirtió en tres.

Después en cinco.

No teníamos hijos.

Simplemente mi vida se había ido haciendo más pequeña mientras la suya crecía.

A las tres de la madrugada empecé a mandar currículums.

Dos semanas después, Alejandro apareció.

Valeria venía con él.

Intentó abrir con su antigua llave.

No pudo.

Golpeó la puerta.

Yo contesté por la cámara.

—¿Qué quieres?

—Entrar a mi casa.

—No es tu casa.

Entonces vio las cajas con sus pertenencias que habían sido preparadas para entrega conforme a las instrucciones del abogado.

La lluvia de