quede por escrito.
Consultamos a un abogado.
Me recomendó guardar mensajes, fechas, estados de cuenta y cualquier comunicación con Alejandro.
También nos explicó cómo manejar legalmente sus pertenencias y el acceso a la propiedad.
Días después, con el procedimiento correspondiente, cambiamos las cerraduras.
Fue entonces cuando empecé a entrar en pánico de verdad.
Yo había dejado mi trabajo años atrás porque Alejandro me aseguró que era temporal.
—Si tú te encargas de la casa, yo puedo concentrarme en crecer. Cuando consiga la dirección regional, los dos estaremos mejor.
Un año