que debíamos “cuidar nuestro futuro”, había acumulado un fondo personal considerable.
Mi abogado exigió que ese dinero formara parte de la negociación.
La respuesta de Alejandro fue increíble:
“Alguien en ese matrimonio tenía que ser responsable.”
Leí la frase tres veces.
Recordé cuántas veces le había dicho que quería estudiar algo para actualizarme profesionalmente.
—Ahorita no podemos —respondía.
Recordé las vacaciones que pospusimos.
—Hay que pensar a largo plazo.
Recordé cuando quise volver a trabajar.
—Conseguirás algo mal pagado después de tantos años. No vale la pena.
Ahora entendía.
Había