Toda la familia estaba reunida para celebrar el ascenso de mi esposo cuando él apareció besando a su amante y, delante de más de 30 testigos, dijo: “Estoy cansado de este matrimonio”. Yo permanecí en silencio mientras mi suegra observaba una maleta que él ya había preparado. A la mañana siguiente, ella puso un documento frente a …

rentar la casa de Coyoacán.

Me quedé mirándola.

—¿La casa?

—Dice que está pasando por problemas económicos. Que necesita estabilidad. Que extraña su hogar.

Carmen hizo una mueca al pronunciar aquella última palabra.

—¿Qué le dijiste?

Me miró.

—Que no.

Sentí una mezcla extraña de alivio y tristeza.

—Me dijo que cometió errores —continuó—. Que todos merecen otra oportunidad.

—¿Y tú?

—Le dije que una segunda oportunidad no significa que las demás personas tengan obligación de devolverle exactamente aquello que él mismo destruyó.

Después guardó silencio unos segundos.

—Le dije