Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

Yucatán, y un sobre que su tía Mercedes había dejado para ella antes de morir.

Habían pasado casi diez años desde que Daniela salió de una casa hogar. No recordaba a sus padres. Mercedes había aparecido un par de veces durante su infancia prometiendo llevarla a vivir con ella, pero un día desapareció.

Por eso le temblaron las manos al leer la carta aquella noche junto a Camila, su única amiga verdadera.

Mercedes confesaba que había abandonado a Daniela por un hombre que no quería hacerse cargo de una niña