visita familiar. La cámara seguía vinculada a su cuenta en la nube.
Abrió la grabación.
Ahí estaba todo.
Beatriz exigiendo dinero.
La bofetada.
El forcejeo.
Mauricio entrando.
Y después, los golpes, los insultos y la voz de Beatriz alentándolo.
Cuando Daniela llegó a casa de sus padres, su madre, Elena, dejó caer la manguera con la que regaba las plantas. Su padre, Rafael, un antiguo mando de investigación ya retirado, no gritó. Solo le levantó suavemente el mentón para mirar las lesiones.
—¿Fue Mauricio?
Daniela asintió.
Esa misma tarde fue