durante el matrimonio no significa que tenga que seguir haciéndolo después —explicó Verónica.
Beatriz se inclinó hacia su hijo.
—Dile que no puede dejarnos así.
Daniela la miró.
—El departamento es de Mauricio. También lo es su deuda.
La sonrisa de Beatriz desapareció.
Semanas después, Mauricio perdió su empleo. No fue porque Daniela llamara a nadie ni porque su padre moviera influencias. La propia dependencia inició un procedimiento interno cuando conoció la investigación y las ausencias acumuladas. Él había pasado años presumiendo un nivel de vida que no podía sostener