y, al quedarse sin el respaldo de Daniela, empezó a faltar, beber y llegar tarde.
El banco terminó iniciando el procedimiento de cobro del departamento.
Beatriz vendió primero una televisión. Después un comedor. Luego algunas joyas.
Un día apareció sola frente a la oficina de Daniela.
No podía acercarse directamente por las medidas vigentes, así que dejó una carta en recepción.
Daniela la abrió en presencia de Verónica.
No era una disculpa.
Era una lista de gastos.
Medicinas.
Renta.
Comida.
Honorarios.
Al final, una frase:
“Si alguna vez me consideraste