ella pagaba, sin cenas para impresionar amigos, sin una esposa a la que culpar y sin una madre capaz de resolverle la vida, Mauricio descubrió que jamás había sido el “jefe de familia” que imaginaba.
Solo había sido un hombre sostenido por una mujer a la que despreciaba.
Beatriz terminó viviendo con Lorena durante un tiempo. La convivencia duró poco. Las dos discutían por dinero casi todos los días.
Una tarde, Lorena llamó a Daniela.
—Sé que no quieres saber de nosotros, pero mi mamá está imposible. Dice que todo