“Yo no me casé para terminar cuidando a un discapacitado” -xurixuri

pregunté.

—Sí.

—Hay un lugar junto al río. Víctor iba mucho. Yo no he vuelto desde que murió.

Rodrigo no dijo nada.

Esperó.

—Quiero ir —agregué—. Pero no sola.

Él asintió.

—Voy contigo.

—Y no llegues con tus padres.

—¿Mi mamá tampoco?

—Especialmente tu mamá. Es encantadora, pero pregunta demasiado.

—De acuerdo.

—Y no traigas regalos.

—De acuerdo.

—Y el anillo se queda guardado.

—De acuerdo.

—No repitas “de acuerdo” como si estuvieras firmando un contrato.

Sonrió.

—Está bien.

Esa noche se fue al hotel.

El sábado siguiente regresó en