“Yo no me casé para terminar cuidando a un discapacitado” -xurixuri

una camioneta normal, sin chofer.

Traía café de camino.

—Te dije que no trajeras regalos.

—Es café.

—Eso técnicamente cuenta.

—Entonces me lo tomo yo.

Se lo quité de la mano.

Fuimos caminando hasta el río.

El sendero estaba húmedo y olía a tierra recién mojada. Rodrigo caminaba despacio; la pierna todavía le molestaba.

Llegamos a una curva donde el río se abría entre dos paredes de piedra. Había un tronco seco donde Víctor se sentaba a pescar.

Yo no había pisado ese lugar en tres años.

Me quedé parada.