“Yo no me casé para terminar cuidando a un discapacitado” -xurixuri

mucho y habló nada. Negaba tener familia y también que alguien lo buscara.

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El tercer día llegó el comandante Robles, avisado por alguna vecina.

—No aparece ningún Rodrigo con esas características entre los desaparecidos del estado. Ten cuidado, Elena.

Debí asustarme, pero su mirada no era la de alguien huyendo de la ley, sino de algo mucho más difícil de explicar.

Al cuarto día logró sentarse conmigo en la cocina. Le pregunté de dónde venía.

Señaló hacia las montañas.

—¿De la sierra?

Asintió.

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Escribió que llevaba casi dos