“Yo no me casé para terminar cuidando a un discapacitado” -xurixuri

Era grande, oscuro y demasiado elegante para pertenecer a Protección Civil. Dio una vuelta sobre los sembradíos y empezó a descender en el terreno abierto detrás de mi casa.

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No tuve que preguntarle nada.

—Vienen por ti.

Rodrigo cerró los ojos un segundo.

Cinco minutos después, tres hombres cruzaron mi patio. Detrás de ellos venía una mujer de unos sesenta años, bien vestida, con el cabello desordenado y el rostro empapado en lágrimas.

—¿Rodrigo Montiel está aquí? —preguntó uno de los hombres.

Montiel.

Por fin tenía apellido.

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