de aquí.”
Me quedé mirándolo, sin saber qué contestar.
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Y todavía no podía imaginar que, dos días después, un helicóptero privado iba a descender detrás de mi casa para buscar al hombre que todos en el pueblo creían un vagabundo.
No podía creer lo que estaba a punto de pasar…
PARTE 2
El ruido comenzó a lo lejos, como un trueno que no terminaba de caer.
Rodrigo dejó la taza de café sobre la mesa.
Yo miré por la ventana.
El helicóptero volaba bajo, siguiendo la línea del río.