mí, desesperado.
—Ayúdame a arreglar esto, Valeria. Te lo suplico. Porque si no, Camila va a venir aquí y va a armar un escándalo. Ya viene en camino.
Mi primera reacción fue decirle que se fuera, pero Emiliano soltó un quejidito suave y recordé dónde estaba. No podía permitir un drama en la habitación. Respiré hondo.
—Si Camila viene, seguridad la saca —dije—. No voy a exponer a mi hijo. Y tú no vas a usarme como parche.
Diego se pasó la mano por el pelo, temblando.
—Solo necesito explicarle…