Ocho meses después de nuestro divorcio, mi exmarido me llamó para invitarme a su boda… sin saber que yo acababa de dar a luz a su hijo.

mí, desesperado.

—Ayúdame a arreglar esto, Valeria. Te lo suplico. Porque si no, Camila va a venir aquí y va a armar un escándalo. Ya viene en camino.

Mi primera reacción fue decirle que se fuera, pero Emiliano soltó un quejidito suave y recordé dónde estaba. No podía permitir un drama en la habitación. Respiré hondo.

—Si Camila viene, seguridad la saca —dije—. No voy a exponer a mi hijo. Y tú no vas a usarme como parche.

Diego se pasó la mano por el pelo, temblando.

—Solo necesito explicarle…