estoy sola cuidando de ella.
A veces pienso en aquel momento junto a los dulces, cuando dudé un segundo. Si hubiera cerrado la mano y me hubiera ido, nada de esto habría ocurrido.
Fue mi nieta quien me recordó lo que importa. Un acto de bondad no siempre cambia la vida de quien lo recibe. A veces cambia la de quien lo hace.Cursos de biología