pasa la sal».
Esto es lo que hay en la caja. Ha estado bajo tierra desde 2016, el año en que la sequía se llevó el fondo del arroyo y casi perdimos el hato. ¿Recuerdas esa primavera, cuando dije que había conseguido un buen precio por el viejo Case? No era verdad. Lo vendí por veintidós mil, y enterré el dinero, porque tenía miedo. No quería que supieras lo cerca que estuvimos.
Luego volvieron a subir los precios de los terneros, y me dio demasiada vergüenza decirte que lo había