del heredero esposado y derrotado.
Los meses posteriores fueron de una intensa reconstrucción personal y legal. Las autoridades suizas extraditaron los activos malversados, mientras que la fiscalía local logró una sentencia condenatoria de doce años de prisión sin derecho a fianza para Julián por conspiración delictiva. Valentina fue procesada en el extranjero por complicidad en fraude fiduciario, perdiendo todo derecho de reclamo sobre los bienes del consorcio.
La gran casa colonial que Julián había comprado para aparentar un hogar feliz fue embargada y subastada para cubrir las costas judiciales y