PARTE 2 Y FINAL COMPLETO: LOS TRES GOLPES BAJO LA CASA

padres en casi dos años.

Brenda soltó mi brazo.

—No entiendes.

—Entonces explícame.

Silencio.

Volvió a mirar hacia el sótano.

—Ellos están enfermos.

Sentí que la sangre abandonaba mi rostro.

—¿Están ahí abajo?

No respondió.

—Brenda.

—Papá se volvió imposible.

—¿ESTÁN AHÍ ABAJO?

—¡Baja la voz!

Y entonces lo supe.

Corrí hacia el candado.

Brenda intentó detenerme.

—¡Shawn, espera!

Agarré una silla de madera y golpeé el cierre.

Una vez.

Dos.

El marco era viejo.

Al tercer golpe, la madera cedió.

Abrí.

Un olor húmedo y agrio subió desde la