LA CARPETA QUE MI ESPOSO ESCONDIÓ BAJO LLAVE: LA VERDAD QUE CASI LE CUESTA LA VIDA A MI BEBÉ

Hay mensajes. Y tengo una copia de un correo que Javier me envió.

—¿Por qué no lo entregaste antes?

Mariana se quedó mirando el suelo.

—Porque tenía miedo de perder a mi familia.

Yo sentí una tristeza que no se parecía al odio.

—Mariana, yo también tenía miedo. Estaba embarazada y enterrada en el jardín. Y tú estabas allí.

Ella se cubrió el rostro.

—Lo sé.

—No. Ahora empiezas a saberlo.

No la perdoné ese día.

Tampoco la insulté ni le pedí que sufriera.

Simplemente le dije que, si de