resolvió mediante los procedimientos correspondientes.
La casa quedó vacía durante un tiempo.
Finalmente, decidí volver al jardín una última vez, acompañada por mi hermana.
El césped había crecido de forma irregular. Una enredadera cubría parte de la pared y, cerca de la terraza, alguien había plantado pequeñas flores blancas.
Me quedé inmóvil al verlas.
Recordé el barro en mi boca, la tierra apretándome el cuello y el miedo de no poder respirar.
Recordé a Javier preguntándome si ya había aprendido.
Recordé a Teresa riéndose.
Recordé el teléfono enterrado junto a