No debería haberte pasado esto.
Aquella disculpa llegó demasiado tarde y era demasiado pequeña para todo el daño que me habían hecho.
—¿Qué contiene? —repetí.
Antes de que respondiera, escuchamos un golpe dentro de la casa. Después, el sonido de un cajón abriéndose violentamente.
Javier estaba buscando algo.
Entonces recordé.
Seis meses antes, cuando apenas empezaba mi embarazo, había encontrado una llave escondida detrás de un cuadro en el despacho de mi esposo. Abría un pequeño archivador metálico que Javier mantenía siempre cerrado.
Dentro había una carpeta azul.
La abrí