por curiosidad, creyendo que contenía documentos de su empresa.
Encontré copias de escrituras, transferencias bancarias, informes médicos y varias hojas con mi firma.
Mi firma.
Pero yo nunca había firmado aquellos documentos.
En uno de ellos autorizaba a Javier a administrar una propiedad que mi padre me había dejado en herencia. En otro, supuestamente aceptaba venderla.
Lo más aterrador era la fecha.
Los documentos habían sido preparados antes de nuestra boda.
Cuando Javier me descubrió leyendo, me arrancó la carpeta de las manos.
—Hay cosas que no te corresponde entender —