Voy por Valentina temprano y después vemos cómo lo arreglamos.
Mi sangre se congeló.
Me escondí en el baño del pasillo y llamé al colegio.
—Soy la mamá de Valentina Salgado. Por ningún motivo entreguen a mi hija a su papá.
La secretaria dudó.
—Señora, el doctor Salgado acaba de llamar. Dijo que pasaría por ella para una cita médica.
—No la entreguen —dije, llorando—. Voy para allá con la policía.
Rodrigo subía las escaleras.
Abrí la ventana del baño y salí por la azotea de servicio. Crucé a la