Mi hija decía que su cama se hacía pequeña cada noche. Pensé que era imaginación infantil… hasta que una cámara a las 2:13 de la madrugada me mostró a mi esposo llorando junto a ella.L

de una clínica privada en Coyoacán:

“Producto B. Traslado neonatal autorizado por Dr. Rodrigo Salgado.”

Producto.

Así le llamaban a mi hija.

No bebé.

No niña.

Producto.

Más abajo había una copia de acta de defunción:

Lucía Salgado Ramos.

Nacida a las 2:13.

Fallecida a las 2:13.

La misma hora exacta.

La misma trampa.

Entonces escuché la puerta principal abrirse abajo.

Rodrigo había regresado.

Guardé tres hojas debajo de mi blusa y cerré el cajón con manos torpes. Lo escuché hablando por teléfono.

—Sí, mamá. Inés está rara.