a pedir que devolvieran algo.
Lo que traía mi suegra
A la mañana siguiente oí un auto en la entrada. Doña Graciela llegaba con tres bolsas grandes. Supuse que traía ropa nueva para mí, pero no sonreía.
Rodrigo bajó.
—¿Mamá? ¿Qué haces aquí?
Ella puso las bolsas sobre la mesa de la cocina, en el mismo lugar donde él había preparado su sándwich.
—Rodrigo, tenemos que hablar.
—No tienes que meterte en esto.
—Creo que sí.
Su voz era tranquila, casi inquietante. Rodrigo me miró.
—¿Qué le dijiste?
—No culpes