entramado de empresas que mi padre había investigado.
Y, si Valeria decía la verdad, Ricardo no había huido para comenzar una nueva vida.
Había huido porque alguien estaba a punto de descubrir la suya.
A la mañana siguiente, Laura y yo revisamos la información disponible sobre Horizonte Azul. También entregamos a las autoridades los mensajes amenazantes y la documentación que podía ayudar a esclarecer las operaciones financieras.
No teníamos pruebas para concluir que Ricardo hubiera causado la muerte de mi padre. Tampoco sabíamos si Valeria estaba diciendo toda la verdad.