creía sencilla había resultado ser la hija de un hombre relacionado con los negocios de mi padre.
La carpeta negra contenía secretos financieros y una grabación.
Y ahora Mauricio Ferrer, el hombre que aparecía en todas las fotografías, quería reunirse conmigo.
Laura me aconsejó que no acudiera a una cita clandestina y que cualquier encuentro se coordinara de forma segura, con asesoría legal y las autoridades pertinentes si era necesario.
Esta vez, la escuché.
No iba a arriesgar mi vida por una respuesta.
Pero tampoco iba a dejar que los