El misterio de la anciana que compraba 60 kilos de carne cada día y conmovió a todo un pueblo

mostró agresividad. Al ver entrar a Lidia, todos comenzaron a mover la cola y acercarse a ella.

—Señora… ¿cuánto tiempo lleva haciendo esto? —preguntó uno de los policías, bajando la linterna.

—Casi tres años —respondió ella, secándose los ojos.

Un refugio hecho con amor y chatarra

Ovidiu finalmente comprendió: toda esa carne era para los animales. Lidia contó que, tras la muerte de su hijo, no había podido soportar ver animales abandonados en la calle. Comenzó con dos perros. Después fueron cinco, luego diez, y así siguieron llegando más.

El