El misterio de la anciana que compraba 60 kilos de carne cada día y conmovió a todo un pueblo

animal, consiguió un terreno habilitado donde los animales fueron trasladados poco a poco. Allí recibirían los cuidados adecuados y tendrían más oportunidades de ser adoptados. Lidia fue invitada a quedarse como voluntaria permanente.

La verdadera lección

En su primer día en el nuevo refugio, uno de los policías fue a visitarla. La encontró acariciando a un perro anciano que se había quedado dormido sobre su regazo.

—¿Sabe una cosa? —dijo él, sonriendo—. Cuando recibimos la denuncia, estaba convencido de que íbamos a descubrir algo terrible.

Lidia lo miró con calma