sus inicios no se consumía como la bebida caliente que conocemos hoy, sino en forma de bayas secas o cocidas.
Con el paso del tiempo, el café fue adoptado por comunidades religiosas del mundo árabe, que lo utilizaban para mantenerse alerta durante las oraciones nocturnas. En el siglo XVII, llegó a Europa, donde se popularizó rápidamente entre la aristocracia y se convirtió en símbolo de sociabilidad y refinamiento. En el siglo XIX, con el auge del comercio internacional, su consumo se globalizó, convirtiéndose en una bebida universal presente en todas