dormí.
Me quedé mirando el techo mientras ella descansaba a mi lado.
Pensé en nuestra boda.
En el nacimiento de Valentina.
En los años que habíamos construido juntos.
Y en la posibilidad de que mi mejor amigo estuviera destruyendo todo aquello.
El viernes decidí regresar sin avisar
El viernes tenía previsto viajar a una planta industrial situada a casi dos horas de casa.
Mariana lo sabía.
Le había dicho que probablemente regresaría después de las ocho de la noche.
Pero a media mañana recibí una llamada.
La inspección había sido