que lo hicieras conmigo.
Mariana se acercó.
—Gabriel, escúchame.
La miré.
—¿Tú lo sabías?
Asintió.
—Desde hace dos meses.
Aquella respuesta me dolió.
—¿Y decidiste ocultármelo?
—Roberto me pidió que no te contara. Yo acepté porque pensé que respetaba su decisión. Pero después empezó a necesitar ayuda y todo se complicó.
Roberto explicó que vivía solo desde su divorcio.
Sus padres habían fallecido y su hermana residía en otro país.
Después de una intervención quirúrgica, había necesitado apoyo durante algunos días.
Mariana se ofreció a ayudarlo.
Como trabajaba desde casa,