Mi hija de 5 años me preguntó: «Papá, ¿por qué el tío Roberto duerme en tu cama cuando no estás?». Tres días después regresé temprano y descubrí algo que jamás habría imaginado

podía acompañarlo durante las horas en que yo estaba fuera.

Al principio lo llevaban a nuestra vivienda solamente para descansar después de sus citas médicas.

Pero en las últimas semanas se había sentido más débil.

Y mi esposa había comenzado a prepararle comida y a ayudarlo con algunas tareas.

—¿Por qué nuestra cama? —pregunté.

Mariana respondió:

—Porque es la habitación más cómoda de la casa y tiene el baño cerca. Pensé que sería más fácil para él.

Miré a Roberto.

Tenía el rostro agotado.

Y de repente recordé algo que