Mi hija de 5 años me preguntó: «Papá, ¿por qué el tío Roberto duerme en tu cama cuando no estás?». Tres días después regresé temprano y descubrí algo que jamás habría imaginado

el tratamiento está funcionando, pero todavía no saben cómo voy a responder durante los próximos meses.

Me entregó el documento.

No comprendí todos los términos médicos.

Pero reconocí la fecha de la última consulta.

Había sido el lunes anterior.

Roberto continuó.

—Estoy intentando mantenerme optimista. Pero tengo miedo.

Era la primera vez en más de veinte años que lo escuchaba decir esas palabras.

Mi amigo siempre había sido el que hacía bromas cuando algo salía mal.

El que encontraba una solución.

El que decía que todo iba a mejorar.

Ahora