—Lucía…

Su voz sonaba extraña.

—Mamá, ¿qué pasa?

Hubo un silencio.

Después susurró:

—Mauricio vino a buscarme.

Sentí que el corazón se me detenía.

—¿Está contigo?

—No. Ya se fue.

—¿Qué quería?

Mi madre comenzó a llorar.

—Me pidió que dijera que Valeria había estado enferma desde antes. Que yo recordara una infección que nunca existió.

Apreté el teléfono.

—¿Qué le respondiste?

—Que no iba a mentir.

Respiré profundamente.

Pero entonces Elena añadió:

—Lucía, dejó algo en mi casa.

—¿Qué cosa?

—Un sobre con fotografías.

Sentí un escalofrío.

—¿Fotografías de