cerca.
Teresa respiró profundamente y abrió.
Lo que ocurriera durante los siguientes minutos decidiría si Camila obtenía justicia… o si sus asesinos conseguían enterrarla por segunda vez.
PARTE 3
—Galita, no queremos molestarte —dijo Beatriz apenas entró—. Sólo necesitamos resolver algunos asuntos de Camila para que todos podamos empezar a cerrar esta etapa.
Teresa odiaba que la llamara “Galita”.
Camila jamás la había llamado así.
Pero no respondió.
Mauricio dejó su chamarra en el perchero y entró con la carpeta bajo el brazo.
Teresa llevaba puesta la vieja chamarra naranja