Al volver del funeral vi cómo mi yerno tiraba las cosas de mi hija sin derramar una sola lágrima. Salvé únicamente su chamarra naranja y le dije: “No necesito nada más”. Él y su madre intercambiaron una mirada extraña. Esa madrugada encontré en el bolsillo una nota secreta, y la última frase me hizo entender que mi hija había previsto que algo podía pasarle.

lentamente.

—Entonces el caso cambia por completo.

La autorización llegó.

Camila fue exhumada.

Para Teresa fue como enterrarla otra vez.

No acudió.

No pudo.

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embarazada
Se quedó en casa con la chamarra naranja sobre las piernas mientras Ernesto esperaba noticias.

Los resultados tardaron.

Días que parecieron meses.

Hasta que una tarde Ernesto llamó.

—Teresa.

Ella supo por su voz.

—Lo encontraron.

—Sí.

Los análisis especializados detectaron rastros compatibles con el medicamento que el doctor Fuentes había ayudado a conseguir de manera irregular.

La sustancia