el funeral como si organizara una comida familiar.
Mauricio insistió durante meses en su inocencia.
El médico, en cambio, colaboró con las autoridades y enfrentó su propia responsabilidad por haber expedido documentos y medicamentos de manera irregular.
El proceso fue largo.
No hubo una escena perfecta en la que todos confesaran.
No hubo gritos.
No hubo un instante cinematográfico en el que Teresa sintiera que el dolor desaparecía.
La justicia real resultó ser mucho menos espectacular.
Expedientes.
Audiencias.
Peritajes.
Fechas.
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Esperas.
Hasta