que finalmente el tribunal consideró acreditada la participación de Mauricio y Beatriz en la muerte de Camila y ambos recibieron condenas de prisión.
Cuando Teresa escuchó la resolución, todos a su alrededor esperaban que llorara.
No lo hizo.
Se limitó a cerrar los ojos.
Y pensó en una muchacha de quince años levantando una tabla del piso y gritando:
—¡Mamá, encontramos un tesoro!
Después pensó en la nota.
Si yo no alcanzo a hacerlo, tú sí.
Al salir del edificio, Ernesto caminó a su lado.
—Terminó —dijo.
Teresa negó lentamente.