PARTE 2: LA ÚLTIMA LLAVE

con el departamento.

En uno de ellos aparecía una cláusula que Mia nunca había visto.

La propiedad podía ser utilizada como garantía para determinadas obligaciones empresariales.

—¿Sabías esto? —pregunté.

Negó rápidamente.

—Daniel me aseguró que el departamento sería mío.

Sentí un escalofrío.

—Mia, necesitas que un abogado revise todo antes de firmar cualquier otra cosa.

Esa noche recibí un mensaje de Vanessa.

«Laura, tenemos que hablar. Daniel te ha mentido sobre mucho más que las propiedades».

No respondí inmediatamente.

Pero al día siguiente acepté encontrarme con ella en el despacho