de Margaret.
Vanessa llegó nerviosa.
—No sabía que Daniel estaba casado contigo cuando empezamos a trabajar juntos —dijo.
La observé en silencio.
—¿Y cuándo lo descubriste?
Bajó la mirada.
—Hace cuatro meses.
Sentí que el corazón se me encogía.
—¿Tenéis una relación?
Vanessa comenzó a llorar.
—Sí.
No grité.
No lloré delante de ella.
Simplemente cerré los ojos.
Cinco años sacrificándome por aquella familia.
Cinco años pagando deudas, aceptando excusas y posponiendo mis propios sueños.
Y Daniel había estado construyendo otra vida mientras utilizaba los recursos de todos.
Margaret intervino.