años, ella había utilizado el dinero de sus trabajos de costura y una parte de sus ahorros para pagar las obligaciones en las que aparecía como garante.
Los recibos estaban dentro de la caja.
Cada mes realizaba un pago sin decírmelo. Algunas de las deudas que yo creía reducidas por negociaciones con el banco habían sido pagadas parcialmente por ella. Incluso había vendido una pulsera de oro y una pequeña parcela que heredó de su padre para evitar que iniciaran un proceso legal contra mí.
Sentí que el aire abandonaba