Me enamoré sinceramente de él y, cuando me pidió matrimonio, acepté sin dudar.
Lo que Daniel jamás supo fue que aquella tienda era solo una distracción.
Mi verdadero nombre completo era Isabella Montenegro, heredera única y directora ejecutiva en secreto de Grupo Montenegro Internacional, uno de los conglomerados inmobiliarios y tecnológicos más poderosos de América Latina.
Oculté mi fortuna porque deseaba algo auténtico. Quería descubrir si alguien podía amarme por quien era y no por lo que poseía.
Después de casarnos, utilicé discretamente mis influencias para que Daniel consiguiera un